Amigos,
¿Qué tiene el desierto,
que se ha cubierto de perfume?
¿Qué tienen las cabezas de los jinetes,
que caen desfallecidos,
como embriagados?
¿Se ha desparramado el almizcle,
por el camino del céfiro?
¿O alguien ha pronunciado el nombre
de Valencia?
Con estos versos, el poeta valenciano "Al Russafí", evoca el origen desértico de su pueblo, de su gente, trasladando a él la embriaguez que le producen los aromas y sensaciones de su tierra, su Alzira natal, allá por el siglo XIII.
Según los historiadores, el largo brazo del río Júcar que, en el periodo de 1.258-1.269, recibió el nombre de "Acequia de Alberic", para poco después pasar a denominarse "Real Acequia de Alzira",
desde el siglo XVIII se le conoce como Acequia Real del Júcar.
La fundación de la Comunidad data de un privilegio otorgado en Alzira, el 12 de julio de 1.273 por el Rey Don Jaime I, que concedió a sus habitantes la facultad de regar sus tierras con las aguas del gran canal.
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